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En torno a la representación

9 Jul

En su texto Los principios del gobierno representativo, Bernard Manin reconoce 4 principios en los regímenes representativos a los largo de la historia: 1) quienes gobiernan son nombrados por elección con intervalos regulares (elección de representante), 2) la toma de decisión de los que gobiernan conserva un grado de independencia respecto de los deseos del electorado (libertad de los representantes), 3) los gobernados pueden expresar sus deseos y opiniones políticas sin estar sujetos al control de los que gobiernan (libertad de opinión pública), 4) las decisiones públicas se someten a un proceso de debate (Juicio mediante la discusión).

Asimismo, respecto a la identificación de modelos de política representativa encontramos dos propuestas, la del propio Manin y la de Juan Abal Medina[1]. Aunque hacen énfasis en distintos aspectos, ambas propuestas tienen mucho en común. Tanto Manin como Abal Medina reconocen tres modelos a lo largo de la historia: el parlamentarismo o modelo parlamentario, la democracia de partidos o el modelo de masas, la democracia de audiencia o modelo electoral.

En el parlamentarismo o el modelo parlamentario se eligen como representantes personas de confianza que son notables dentro de la comunidad. Esta elección es a su vez expresión de vínculos locales. Esta forma de elección personalista se debe en parte al tamaño de la comunidad y el pequeño y homogéneo cuerpo electoral en que se dio este modelo. Además, guarda relación con el modo en que los representantes votan en el parlamento (según su conciencia). Respecto a la libertad de opinión pública Manin afirma que la opinión pública y la expresión electoral no coinciden, finalmente las decisiones públicas se someten a un proceso de debate en el parlamento. El nexo entre el representante y  el representado es la confianza.

En la democracia de partidos o el modelo de masas las personas votan por la lealtad a los ideas de un partido. El partido es la única expresión de pertenencia a una clase. Para Abal Medina esta es una nueva forma de hacer política que se da en los estados amplios (que regulan la economía e intervención por ejemplo el estado de bienestar). Así el liderazgo del partido tiene plena libertad de decidir lo que es prioritario. Hay una coincidencia entre la opinión pública y la expresión electoral.  Finalmente las decisiones son tomadas en los debates dentro del partido y por medio de negociaciones entre partidos.

En la democracia de audiencia o modelo electoral es en donde propiamente se puede ver la crisis representativa actual. Esto se debe, en parte, a  una mezcla particular. Por un lado se ha vuelto a un tipo de elección personalista de los representantes (no se vota por un partido sino por una persona que inspira confianza) pero no se trata como en el parlamentarismo de comunidades homogéneas y pequeñas. Tampoco se trata de clases devotas a partidos con ideologías fuertes y disciplina, sino que se enfrenta una atomización de los individuos en donde incluso las clases empiezan a desdibujarse. Coincidimos con Abal Medina cuando afirma que los partidos al no poder garantizar políticas públicas específicas (como lo hicieron en el estado de bienestar o en el modelo de masas) pierden referentes sociales y tiene que buscar apoyos más amplios e indefinidos. Es así que surgen los partidos atrapa todo (sin contenido ideológico) que responden a un nuevo tipo de electorado, volátiles y desleales al partido, que asemejan a un público o una audiencia. El desplazamiento de la esfera pública a los medios de comunicación y como estos introducen la política a la vida privada también es parte importante de la crisis de representación pues los medios son los que terminan planteando la agenda pública en base a sus  intereses privados.[2]

Manin caracteriza además este tipo de democracia como aquella en la cual se personaliza la opción electoral, los votantes responden a la oferta electora y esta es inducida por imágenes en los medios o en la calle de candidatos o partidos. El hecho de que haya mecanismos electorales que personalicen el voto hace que el representante tenga cierta autonomía respecto del partido.

No hay una coincidencia entre la opinión pública y la expresión del electorado. Las decisiones púbicas son producto de las negociaciones entre el gobierno y los grupos de interés, y queda desplazado el debate a los medios.

Hay entonces una crisis de partido que se puede ver en los nuevos tipos de partido (sin ideología fija, sin disciplina y sin capacidad para ofrecer políticas sociales específicas), el tipo de electores (audiencias volátiles y sin lealtad que votan por personas más que por partidos) y el nuevo lugar de la esfera pública; los medios (parcializados muchas veces por intereses privados).


[1] Si bien en la clase hemos hecho un cuadro sobre Manin. He preparado además un cuadro sobre Abal Medina. Me parece interesante las características que él resalta y aunque no puedo dedicar todo el examen a esta pregunta me parece interesante ponerlo como anexo.

[2] Sobre la influencia de los medios en la política Castells afirma que los medios no controlan la opinión pública sino que se trata de una compleja relación entre esto los dos. Lo veremos más adelante cuando cuelgo el post  del texto  Castells, Manuel (2006), La Sociedad de Red. Una visión global, Madrid: Alianza. Cap. 6 (La política informacional y la crisis de la democracia).

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El estado según Skocpol

3 Jul

Hace unos días en un grupo de lectura sobre la ideología surgió un interesante cuestionamiento sobre los aparatos ideológicos del estado a raíz de un texto de Althusser. En el texto Ideología y aparatos ideológicos del estado, Althusser plantea que el estado asegura la reproducción de las relaciones de producción a través del aparato (represivos) de estado y los aparatos ideológicos estatales (AIE). El estado se plantea de esta manera al servicio de los intereses de las clases dominantes (en parte porque la existencia del estado mismo depende de la reproducción de estas relaciones).

Al margen de las posibles críticas que se pueden hacer (y de hecho se le hicieron durante la sesión) a la posición del autor respecto al pensamiento de Marx, una pregunta quedó en aire. ¿Es que en verdad los aparatos ideológicos del estado como constructo teórico están en función de los intereses de las clases dominantes?

Que pasa cuando guiados por la paranoia o por un espíritu cartesiano asumimos que cualquier medio de rebelión o crítica ante el estado ha sido fríamente calculado para darnos la sensación de libertad necesaria para mantenernos voluntariamente dentro de estos aparatos. La pregunta me estuvo rondando en la cabeza durante toda la semana pues sentía que las respuestas que habíamos dado a ese problema no habían sido satisfactorias.

Crítica de a las teorías neomarxistas sobre el estado

En su texto, Los estados y las revoluciones sociales: Un análisis comparativo de Francia, Rusia y China, Theda Skocpol dedica algunas líneas  hablar sobre la autonomía potencial del estado. En sus ideas encontré una línea muy interesante para responder la pregunta hecha en este círculo.

Skocpol inicia su reflexión sobre la autonomía del estado, al partir del tema principal del libro: la explicación de las revoluciones sociales. Afirma que tanto la tradición marxista como liberal reconocen que las revoluciones sociales comienzan con crisis políticas manifiestas, que además preceden a luchas en las que los partidos y las facciones políticas organizadas tienen una función que destaca, y que culminan en la consolidación de nuevas organizaciones de Estado cuyo poder se usa para promover nuevos cambios.

Pese a que estas tres características de las revoluciones son generalmente aceptadas, los teóricos las consideran como meros epifenómenos. Así, las crisis son reflejos “de contradicciones más fundamentales o tensiones localizadas en la estructura social del antiguo régimen” (pp.53), los grupos políticos representan fuerzas sociales y las nuevas estructuras son expresiones del interés  de la fuerza social victoriosa.

En otras palabras, las estructuras y luchas políticas pueden reducirse en última instancia a fuerzas y conflictos socioeconómicos. Así, el estado se define como la arena donde se solucionan y entablan los conflictos socioeconómicos.[1]

Ninguna de estas corrientes trata al estado como una organización en sí misma, “como estructura autónoma, como una estructura con una lógica e intereses propios que no equivalen ni se funden con los intereses de la clase dominante o con todo el grupo de miembros de la política” (pp.56).

Frente a esto una nueva corriente de autores neomarxista plantea la autonomía relativa del estado frente a todo control de la clase dominante de tipo capitalista. Offe afirma que aunque el estado tiene importancia causal por derecho propio todavía funciona para mantener el modo de producción existente. Otros como Poulantzas plantean que las funciones del estado, más que ser controladas por las clases dominantes, son moldeadas y combatidas por la lucha de clases.

Sin embargo, la autora reconoce en los antiguos y las nuevas teorías marxistas un denominar común: la posición marxista según la cual “las formas y las actividades del estado varían de acuerdo con los medios de producción y que los dirigentes políticos no pueden actuar en contra de los intereses de  una clase dominante” (pp. 60).

Ante esto Theda Skocpol, afirma que es necesario centrarse más en el estado. “Las modificaciones de clase y las transformaciones económicas propias de las revoluciones sociales se entrelazan íntimamente con el desplome de organizaciones de estados de los antiguo regímenes y con la organización y consolidación de las nuevas. Es necesario tomar al estado como macroestructura” (pp. 61)

La salida de Skocpol

La de Skocpol es una perspectiva organizativa y realista del estado. El estado es entonces es un conjunto de organizaciones administrativas, políticas y militares encabezadas y coordinadas por una autoridad ejecutiva. Estas organizaciones del estado deben operar dentro del marco de las relaciones socioeconómicas divididas por clase y dentro de la dinámica de las relaciones económicas nacional e internacional. Si bien deben contar con otras instituciones (representación y participación), estas son la base del poder del estado.

Donde existan estas organizaciones son potencialmente autónomas del estado. El grado de autonomía depende del caso.  Una nueva pregunta queda en el aire: si los estados son potencialmente autónomos de los intereses de la clase dominante ¿a qué intereses pueden favorecer? Las organizaciones del estado compiten con las clases dominantes por la asignación de recursos. Es decir, el estado puede decidir apoyar la clase dominante.

En su función propia el estado desempeña dos conjuntos de tareas:

  • Mantener el orden (orden físico y paz política) por medio de la organización de coerción. (en esto coinciden con los intereses de la clase dominante pero no siempre por ejemplo épocas de crisis)
  • Competir con otros estados. El cumplimiento de estas tareas se puede dar a expensas de la clase dominante. Este lugar que ocupa en el ordenamiento exterior de estados (el ser parte de una red de estados) le da a los estados independencia frente a las clases dominantes.

Cómo plantea Otto Hintze que veremos más adelante en su tratamiento del surgimiento del estado, son dos los fenómenos que condicionan la verdadera organización del estado:

  1. Su posición relativa entre sí : la estructura de las clases sociales
  2. su posición general en el mundo: el ordenamiento exterior de los estados y el lugar que ocupa en él.

El estado es entonces fundamentalmente bicéfalo con un arraigo doble en las estructuras socioeconómicas divididas por clases y  un sistema internacional de estados. Además deben tomarse en cuenta a los funcionarios del estado. Se debe entonces analizar estas intersecciones entre las condiciones y presiones internacionales y en las economías estructuradas en las clases y en los intereses organizados políticamente. En estas intersecciones deben buscarse las contradicciones políticas que ayudan lanzar revoluciones sociales.

La autora plantea despojarnos de la perspectiva voluntarista, y plantea un análisis  que atiende a las estructuras y los procesos internacionales e histórico universales así como los intranacionales.

[1] La principal diferencie entre la posición marxista y la posición liberal en este punto se da en torno a los medios  que encarna esta arena: una autoridad legítima basada en el consenso o una dominación coactiva. Así, según los liberales lo que importa investigar cómo la autoridad ha perdido su legitimidad y ven la solución en el contexto mientras que para la tradición marxista lo que importa es explicar el triunfo revolucionario frente a la coacción del antiguo régimen y ven la solución en al dominación. En ambos casos el estado se ve como una arena, como un instrumento de un grupo social o un grupo de miembros.

Celso Furtado- Obras escogidas (1962) Formación histórica del subdesarrollo

3 Jul

El autor inicia el capítulo diciendo El advenimiento de un núcleo industrial en la Europa del siglo XVIII significó  una modificación cualitativa en la economía mundial de una época, regulando el desarrollo económico subsiguiente en casi todas las regiones de la tierra. Dicho núcleo industrial influyó en el desarrollo no solo de los países pertenecientes al núcleo, sino de otros y que esté desarrollo no siempre implicó una inserción real al capitalismo por parte de estos últimos. El desarrollo económico que tuvieron aquellos países que no se insertaron de manera completa al capitalismo será el tema central que autor trabaje en esta sección. Así, Furtado detalla que la acción de ese poderoso núcleo dinámico se ejerció en tres direcciones distintas que pueden también entenderse como 3 líneas de desarrollo, siendo la última la que se refiere a los países comúnmente llamados subdesarrollados[1].

La primera línea corresponde al desarrollo del mismo núcleo. En esta línea el mercado desorganizó la economía artesanal pre capitalista y absorbió los factores liberados, llevándolos a un nivel más alto de productividad. Producto de esta desarticulación, el  autor distingue dos fases en esta línea. En la primera, la liberización de la mano de obra era más rápida que su absorción haciendo la oferta sumamente elástica. En la segunda, la oferta empieza a decrecer y es gracias a la tecnología que se puede mantener la flexibilidad del sistema.

La segunda línea de desarrollo corresponde al desplazamiento de la mano de obra, la tecnología y los capitales hacia nuevas tierras todavía desocupadas más allá de las fronteras.  De características similares a estos países europeos y preferidos por su oro, Estados Unidos y Australia fueron algunos de las colonias que se desarrollaron en esta segunda línea. La cual puede plantearse como parte de la primera ya dichas economías eran prolongaciones de las europeas.

Finalmente la tercera línea[2] de desarrollo o expansión de la economía industrial europea se dio a aquellas regiones ya ocupadas y con sistemas económicos precapitalistas. A diferencia de la expansión en la segunda línea, la tercera no fue uniforme porque tampoco lo fue el tipo de penetración capitalista. Dice Furtado, en algunos casos, el interés se limitó a la apertura de líneas de comercio. En otros hubo, desde el principio, el deseo de fomentar la producción de materias primas cuya demanda crecía en los centros industriales.

Si bien el resultado de esta no uniforme penetración capitalista generó distintos efectos sin embargo Furtado logra identificar una característica  más o menos constante en todas las economías que abarcó esta expansión. Esa es la creación de economías dualista que por una parte se concentraban en la maximización de la ganancia y por otra a mantenerse dentro de las formas precapitalistas de producción. A esto llama Furtado subdesarrollo. Dice Furtado: El subdesarrollo es un proceso histórico autónomo y no una etapa por la deben haber pasado las economías que ya alcanzaron un grado superior de desarrollo.[3]

Ahora bien, hemos hablado del elemento común a todas las economías llamadas subdesarrolladas. Falta entonces referirnos a sus diferencias.  Las diferentes variables de economías subdesarrolladas se forman a partir de las dimensiones del choque productivo en las estructuras existentes.  Este (el choque) a su vez dependerá de “la importancia relativa del flujo de ingreso que origina y que queda a disposición dentro de la colectividad. Depende, por consiguiente del volumen e mano de obra que absorba, del nivel del salario real promedio y de los impuestos que pague. De estos, el factor decisivo es la mano de obra que absorbe la empresa capitalista, el cual nunca es mucho.

Muchas veces la penetración capitalista viene acompañada de proyectos de desarrollo de la región y de la calidad de vida de los pobladores. Esto hace que al cabo de unos años el número de habitantes haya aumentado lo suficiente para nivelar la relación entre población y recursos que había en la etapa precapitalista. En otras palabras no hay efecto alguno en la economía de la región. Esto se debe a que finalmente no se trata de una capitalización de la región sino de una penetración capitalista. Como dirá el autor la empresa capitalista que penetra en la región de estructura precapitalista no se vincula efectivamente a esta última, por el simple hecho de que la masa de ganancia generada por ella no pertenece a la economía local.[4]

Furtado pasará luego a exponer dos tipos de economía subdesarrolladas. Las primeras corresponden al fenómeno de capitalismo bastardo, la segunda son las economía subdesarrolladas de grado superior. Dice Furtado, aquello que inyecta dinamismo a la economía capitalista es la forma en que se utiliza la masa de ingresos que vuelve a los capitalistas y que se transforma en ahorro. En toda economía capitalista los ingresos se integran a la economía una parte por medio de los sueldos y otra por medio de las ganancias de los capitalistas (ahorro), siendo esta última la que posee las características específicas del sistema capitalista. En una economía del primer tipo (capitalismo bastardo) la cuota de ahorro nunca se integra pues pertenece a otra economía. En caso más extremo de dualismo, no hay el mínimo necesario para que se configure un sistema económico. Estas economías o se expande o se estancan.

Un ejemplo del segundo tipo de economía es Brasil. Este es el caso más complejo pues esta economía muestra la coexistencia de tres sectores. El primero, principalmente de subsistencia, uno segundo dirigido hacia  exportación y un tercero que se plantea como un núcleo industrial ligado al mercado interno. Son estas las economías que pueden eventualmente configurarse como sistemas económicos capitalista. Por medio de la sustitución de cierto tipo de exportaciones[5] se busca dejar la dependencia del extranjero. Es necesario sin embargo que este tercer núcleo llegue a un nivel en el cual pueda sustituir los equipos requeridos para hacer efectivo el desarrollo y no quedarse en la sustitución de bienes de consumo.


[1] Si bien no estoy de acuerdo con la utilización del término, es el que usa el autor. El autor usa dicho término para referirse a una forma de estructura económica dualista específica. Como veremos más adelante, el autor no se refiere al subdesarrollo como una etapa previa al desarrollo sino como un proceso histórico autónomo. Cabría preguntarse porque insiste Frutado en llamarlo en referencia un proceso del cual es autónomo.

[2] La que nos interesa pues ocupa el lugar central en el análisis del autor.

[3] Revisar cita 2.

[4] No quiero decir con esto que la penetración capitalista no genere consecuencias sino que los efectos previstos en un primer momento son neutralizados.

[5] De más está decir que muchas veces la sustitución de importaciones no funciona como fue el caso de muchos países durante los 80s.

Principales rasgos y componentes del régimen monetario internacional entre 1950 y 1973 y el significado de su cambio a partir de 1973

2 Jul

Luego de la Segunda Guerra Mundial las infraestructuras económicas de los países de Europa[1] quedaron destruidas. Las comunicaciones fueron interrumpidas, las fábricas destrozadas y la tierra quedó estéril. Estos y otros factores hicieron que la industria manufacturera y la agrícola, entre otras, quedarán paralizadas. Mientras tanto al otro lado del mundo, Estados Unidos al no haber sido el campo de batalla de una guerra de tal magnitud mantenía una infraestructura económica intacta[2].

Es así, que entre los años 1950 y 1973 la economía internacional vivió un periodo de hegemonía Norteamericana en un orden conocido como el de la Guerra fría. Este estuvo compuesto por tres subórdenes: 1) los países industriales (países con sistema liberal intervenido [estado de bienestar y keynesianismo] entre los cuales se da una relación de interdependencia. En este suborden EE.UU. actúa como el promotor), 2) el suborden este-oeste (conformado por los dos sistemas económicos del mundo, aunque entre 1971 a 1979 hubo cierta introducción del capitalismo durante la Detenté) y 3) el suborden Norte-Sur (Estados Unidos, países en vías de desarrollo (el primero busca insertar a más países al capitalismo mundial por medio de la economía del desarrollo [promoción y asistencia del desarrollo]) (clase de J. Alcalde del 14  y 21 de abril del 2010).

Así mismo el orden de la Guerra Fría se puede dividir en dos periodos, uno de libre comercio, el que trataremos ahora, y un segundo de Neo mercantilismo, que se dio a partir de las crisis de 1973 (crisis del dólar, del petróleo,  la estanflación y la recesión en el año 1976).[3]

Durante este tiempo, el régimen económico internacional[4], estuvo basado en el acuerdo de Bretton-Woods[5]. Este acuerdo, engloba las resoluciones de la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas, realizada en el complejo hotelero de Bretton-Woods, (Nueva Hampshire), entre el 1 y el 22 de julio de 1944. El fin de tales resoluciones fue garantizar la estabilidad de la moneda y el cambio de moneda para evitar que haya caídas bruscas en la economía (en parte para evitar lo ocurrido durante el periodo de entreguerras; la crisis de 1930, que llevó a la Segunda Guerra Mundial). Específicamente, lo que se buscaba evitar con estas resoluciones es que un país pueda dejar de pagar los créditos internacionales. Con este fin, durante esta Conferencia se crea el FMI, para garantizar la estabilidad del régimen monetario y el Banco Mundial (BIRF en ese entonces), para el régimen financiero[6]. El acuerdo, que buscaba regular el régimen comercial, el GATT, no se formó hasta 1947 y todavía se intenta llegar un acuerdo para el régimen de producción (clase de J. Alcalde del 14 de abril del 2010). Este orden monetario generó un crecimiento de comercio y de producción, además de un aumento de exportaciones a nivel mundial.

El siguiente ensayo expondrá los principales rasgos y componentes del régimen monetario internacional durante este tiempo, así como el significado de su cambio a partir de 1973.

El régimen monetario entre 1950-1973

Iniciaremos explicando las características que todo régimen monetario debe tener y las de este régimen específico. Luego expondremos el papel del FMI en este régimen. Finalmente, veremos las causas de la crisis del dólar en 1973 y sus consecuencias en términos del régimen monetario.

Todo régimen monetario debe definir si es un régimen de tasa fija o fluctuante, cuál es la naturaleza de las reservas, y cuál es la libertad y control de los movimientos de capital. El régimen monetario establecido a partir de Bretton-Woods era un régimen de tasa fija, la naturaleza de las reservas eran dólares y oro (para el año 1950 la única moneda con respaldo en oro era el dólar) y había una libertad parcial al movimiento de capital (se controlaba el movimiento de capital a corto plazo).

Hemos dicho que luego de la Segunda Guerra Mundial se buscaba un sistema monetario que evite lo vivido durante el tiempo de entreguerras. Para esto, debían solucionar dos problemas claves: el mantenimiento del patrón de oro, ya que las principales monedas no lo podían hacer, y controlar la devaluación competitiva. Con esta intención, en Bretton-Woods se había acordado la utilización del dólar como moneda internacional y la creación del FMI, el cual solo presta para el refinanciamiento de las balanzas de pagos[7] de los países.

Expliquemos esto con mayor detenimiento. El Fondo está conformado por aportes proporcionales de los países (quienes aportan, incentivados por el poder político) y se toman decisiones en un consenso que se estructura en base a una votación ponderada. Es así como todo país puede pedir prestado, sin ninguna condición, aquello que dio al FMI en un principio. Cuando un país quiere pedir más de lo que aportó al FMI, este le presta con una condición; que pueda estar al tanto e intervenir en los asuntos económicos del país para velar que este pague la deuda adquirida. En este punto, el préstamo del FMI viene acompañado por un paquete de reajustes económicos que permitan pagar al país la deuda y reactivar su economía[8]. Esto muchas veces no es mirado con buenos ojos por los gobiernos de los países, pues un reajuste implica reducir el gasto público, lo que siempre trae un costo político. (Clase de J. Alcalde del 21 y 24 de abril).

Así, entre los fines del Fondo Monetario Internacional[9] estuvo 1) promover estabilidad monetaria internacional (esto implica adecuados acuerdos cambiarios, evitar las restricciones cambiarias y supervisar el sistema monetario internacional y las políticas monetarias internacionales), 2) ser un fondo de estabilización, que permite a los países evitar muy pronunciadas fluctuaciones en sus tasas de cambios (siempre con la condición de que se haga un reajuste) y 3) ser un foro para la consulta y cooperación en asuntos monetarios. (Clase de J. Alcalde del 21 y 24 de abril).

Las medidas tomadas durante la reunión en Bretton-Woods funcionaron por un tiempo, hasta 1970, cuando lo ya pronosticado en 1960 por el economista de Yale Robert Triffin ocurrió. Podemos explicar esto de manera muy simple; en la década de los 60’s todo el mundo quería dólares (recordemos que el dólar era la única moneda con respaldo en oro) pero había más dólares en el mundo que oro en Estados Unidos, lo que generó inestabilidad. Por otra parte, Estados Unidos entra en un déficit de balanza comercial ya que al ser la moneda con respaldo en oro (en torno a lo cual giraba el sistema de tasas fijas) no podía fluctuar. Mientras otros países en Europa y también Japón (principales competidores de EE.UU.) abarataban sus productos, los productos estadounidenses costaban mucho. Ante el déficit comercial, los países Europeos empiezan a cambiar sus dólares por marcos alemanes y oro. Francia le exigió a Estados Unidos el cambio de sus excedentes de dólares a oro y las reservas de los Estados Unidos empezaron a decrecer.

Como respuesta a esto y buscando mejorar las exportaciones de EE.UU., en el año 1971 el presidente norteamericano, Richard Nixon aplica la doctrina conocida como doctrina Nixon la cual prohíbe las conversiones de dólar, rompe la conexión dólar-oro y pone una sobretasa a las exportaciones obligando a los países a revalorizar su moneda[10]. Finalmente, en 1973 la CEE decide ya no fluctuar con el dólar. Esto significó un cambio del régimen monetario, ya que se pasó del sistema de tasa fija a un sistema de tasas flotantes (todo se mueve en función de la oferta y demanda, en otras, palabras el inicio de la globalización).

Habíamos dicho que el orden de la guerra fría puede dividirse en dos periodos; el de libre comercio y el de neomercantilismo. Este cambio en el régimen monetario significó también el paso del periodo de libre comercio al periodo de neomercantilismo caracterizado por un proteccionismo (alza de aranceles y restricciones a las exportaciones entre otras medidas). Además, significó la crisis del estado de bienestar y el keynesianismo y el paso al neoliberalismo y la globalización. Lo que luego, además, generó una devaluación del dólar que en 1980 propició la crisis de la deuda. Se habló también de un cambio de hegemón pero esto no llegó a pasar. (Clase de J. Alcalde del 17 de marzo y del 21 y 24 de abril).

Finalmente, es a partir de esta crisis que las relaciones económicas empiezan a politizarse (intervención del estado  y nace propiamente la Economía Política Internacional como disciplina.


[1] Excepto Suiza y Suecia quienes tomaron una posición neutral durante la guerra. (Lucchini y Bubello, 2008, p.70)

[2] Estados Unidos poseía por si misma el 60%  del capital de todos los países capitalistas avanzados y generaba casi el 60% de la producción total” (Lucchini y Bubello, 2008, p.71)

[3] Para responder la pregunta de este examen nos concentraremos en la crisis del dólar.

[4] Entiendo por régimen  las reglas, normar, organismos y procedimientos que regulan un área de transacción entre estados y otros sectores. Entiendo “régimen económico” como un conjunto de acuerdos gubernamentales que afectan las relaciones de interdependencia. (Clase de Javier Alcalde del 14  y 21 de abril del 2010).

[5] El acuerdo BW se puede entender en tres sentidos pues brinda un orden monetario, un orden financiero y un orden comercial.

[6] El Banco Mundial buscó dar financiamiento promoviendo la inversión. Los financiamientos de este organismo, no fueron suficientes y en 1948 EE.UU. tuvo que implementar el Plan Marshal entre otras razones para evitar que Europa caiga en el comunismo.

[7] La balanza de pagos es el registro del valor de los flujos que entran y salen de un país en un año (cuenta corriente) y en número de años (cuenta capital). Revelan la posición de un país en la lista mundial (Clase de J. Alcalde  28 de abril).

[8] Lo que se le critica al FMI es que muchas veces ponía por encima de todo el pago de las deudas dejando en un segundo plano la reactivación de la economía.

[9] Hay que indicar que el FMI no ha tenido los mismos fines durante toda su existencia sino que han variado según el contexto económico.

[10] Además, ya en otro ámbito Nixon también amenaza con quitarle el apoyo en seguridad a Japón y algunos países de Europa.